top of page
Buscar

Déjà vu financiero 2025


¿Recuerdas lo que hacías hace una década? ¿Puedes evocar cómo era tu estilo de vida en ese entonces? ¿Cómo te encontrabas económicamente en aquel tiempo?


Hace diez años mi manera de administrar mi dinero era muy distinta. En ese entonces, no tenía claridad sobre la importancia de establecer un objetivo a mi ahorro ni una estrategia para administrar mis gastos, lo cual me llevaba a vivir al día y a veces preocuparme por llegar a la siguiente quincena.


Antes consideraba que las finanzas personales eran algo distante, únicamente reservado y relevante para quienes gozaban de estabilidad económica o percibían mayores ingresos. Así era mi forma de pensar.


No me había dado cuenta de que lo esencial no era la cantidad que obtenía, sino la manera en que administraba esos ingresos aplicando una estrategia financiera propia.

Al llegar el final de cada año, experimentaba esa sensación de haber estado ahí antes: mi panorama financiero repetía un ciclo interminable, como si estuviera atrapado en un bucle que invariablemente me conducía al mismo destino. Era mi déjà vu financiero.


Aceptar el pasado financiero


Aceptar el pasado financiero implica reconocer todos los errores, aprendizajes y decisiones que nos han llevado hasta el punto actual, sin juzgarnos ni sentir culpa.


Al hacerlo, podemos observar con sinceridad cuáles hábitos y creencias sobre el dinero nos afectaron, y a partir de esa introspección, comenzar a transformar nuestra relación con las finanzas.


Este ejercicio no solo nos ayuda a dejar atrás la preocupación por lo que ya no podemos cambiar, sino que también nos da la oportunidad de construir una base sólida para mejorar nuestra gestión financiera en el presente y evitar repetir patrones negativos.


Así, aceptando el pasado, damos paso a nuevas estrategias y a una vida económica más consciente, lo que nos prepara para enfrentar los retos del día a día y avanzar hacia la estabilidad y seguridad financiera.

En mi caso cuando decidí tomar el control de mis finanzas, lo primero que hice fue analizar mi situación actual y establecer prioridades claras. Me di cuenta de que pequeños cambios, como evitar compras impulsivas y buscar alternativas más económicas para mis gastos cotidianos, podían tener un gran impacto a largo plazo.


Además, comencé a informarme sobre educación financiera y a buscar asesoría para tomar mejores decisiones.


Reconocer el presente


Evaluar nuestros conocimientos financieros permite abordar principios clave, como administrar tarjetas de crédito, mantener un fondo de emergencia y usar el crédito de manera responsable.


Asimismo, reconocer nuestra capacidad de ahorro facilita una planificación adecuada de los requerimientos de capital a corto, mediano y largo plazo, incluyendo planear desde hoy nuestro retiro futuro.


Todos estos factores pueden influir de manera relevante en la administración diaria de nuestras finanzas personales.

 

Por ello, resulta aconsejable efectuar una auditoría o revisión financiera que permita determinar el estado actual de nuestra situación económica. Te invito a realizar el tuyo aquí.

Para mí, entender mis patrones de gasto fue clave para romper ciclos negativos. Empecé por llevar un registro detallado de cada peso que salía de mi cartera y, poco a poco, fui identificando áreas en las que podía reducir o eliminar gastos innecesarios.


Este ejercicio de autoconocimiento financiero me permitió sentirme con más en control y menos abrumado por las obligaciones económicas.


Visualizar nuestro futuro financiero


Si bien es indispensable reconocer el estado actual y ajustar hábitos, mirar hacia adelante nos va dar la oportunidad de definir objetivos concretos, como la adquisición de un inmueble, la creación de un patrimonio o el retiro tranquilo.


Al imaginar ese futuro deseado, podemos diseñar estrategias que se adapten a nuestras circunstancias y anticipar retos, lo que facilita tomar decisiones inteligentes hoy que nos acerquen a ese escenario.


Así, la visualización se convierte en una guía para alinear nuestros esfuerzos y perseverar, incluso cuando surgen obstáculos, reforzando la confianza en que cada paso cuenta y nos prepara para alcanzar una vida financiera más estable y satisfactoria.


Proyectar cómo queremos que luzcan nuestras finanzas en el mediano y largo plazo es un ejercicio fundamental para establecer metas claras y mantenernos motivados en el proceso de mejora personal.


Así poco a poco, el miedo y la incertidumbre se reemplazan por seguridad y motivación para alcanzar nuevos objetivos en nuestras finanzas personales.


Y lo más importante: comenzar hoy.


 
 
 

Comentarios


bottom of page