Una propuesta para blindar tu Seguros de Gastos Médicos Mayores hacia el futuro
- Juan Lopez Falconi

- 1 feb
- 6 Min. de lectura

En los últimos años, los Seguros de Gastos Médicos Mayores en México han experimentado un aumento significativo en los costos de las primas.
Entre 2021 y 2025, las primas de los seguros con suma asegurada limitada han mostrado un crecimiento promedio que oscila entre el 12% y el 18% anual.
Hasta ahora estos costos dependían de la edad de los asegurados -que es una variable determinante- más otros factores importantes como la incorporación de nuevas tecnologías, procedimientos y medicamentos innovadores, las condiciones de la economía nacional y el incremento de enfermedades crónicas, entre otros.
Sin embargo, con la implementación de nuevas interpretaciones fiscales en 2025 por parte del SAT referentes a la aplicación del IVA, estos costos se intensificarán y afectarán directamente el bolsillo de los asegurados a partir de este año.
Ante este nuevo escenario es fundamental contar con una buena planificación financiera para afrontar el pago de las primas en el futuro y asegurar la continuidad en el acceso a servicios médicos de calidad en el futuro.
La importancia de anticipar y planificar estratégicamente
¿Has pensado alguna vez hasta cuánto podrían aumentar tu Seguro de Gastos Médicos Mayores si esta tendencia sigue?
Como se mencionó previamente, la edad es un factor importante al evaluar riesgos y costos.
A medida que las personas envejecen, es habitual que las primas de los seguros de gastos médicos mayores aumenten, ya que existe una mayor posibilidad de siniestros vinculados a la salud en etapas avanzadas de la vida.
Además, si se incluyen los costos de la atención médica privada, que ha registrado una inflación médica del 13 al 15% durante los últimos cinco años, el efecto financiero puede ser significativo.
Esta situación se complica aún más debido a la limitada disponibilidad de servicios médicos de calidad en el sistema público.
Por eso, hoy es el momento de pensar estratégicamente y preguntarse lo siguiente:
¿A cuánto asciende actualmente el costo de mi Seguro?
¿Con qué Suma Asegurada cuento?
¿Qué deducible y coaseguro se aplican en nuestra póliza?
¿Se puede ajustar el deducible conservando la Suma Asegurada y nivel hospitalario?
¿Qué antigüedad tengo?
¿Se han cumplido los períodos de espera para la cobertura de enfermedades?
¿Cuáles son las condiciones y coberturas que están incluidas?
¿Hicimos o estamos haciendo uso del Seguro para atender algún accidente o enfermedad?
¿Podemos proyectar en los siguientes años el costo de la prima anual?
¿Existe el riesgo de verse obligado a cancelar el seguro, lo que podría dejar sin protección a mi familia o a mí?
Después de este análisis, ha llegado el momento de tomar decisiones que aseguren la protección en los años venideros.
Una estrategia para evaluar
Una alternativa a considerar para mantener la protección por más años consiste en aumentar el deducible al máximo permitido y destinar los recursos ahorrados a un fondo de inversión que brinde rendimientos por encima de la inflación.
La decisión de incrementar el deducible en la póliza de seguro puede representar una estrategia eficiente para reducir inmediatamente el costo de la prima anual.
Como principio, la frase sería: “Puedo absorber lo frecuente, necesito protección para lo catastrófico”.
Sin embargo, bajo esta modalidad hay que recordar que se haría uso del Seguro cuando una enfermedad cubierta rebase el monto del nuevo deducible.
Y en el caso de un accidente se puede contratar la cobertura de eliminación del deducible por accidente o una póliza adicional de accidentes personales que reembolse parte de este monto. Aquí dependerá de las condiciones de la aseguradora.
Con el aumento del deducible se puede tener un mayor control sobre el gasto recurrente y, si se es disciplinado, con la diferencia crear un fondo destinado a atender posibles requerimientos médicos futuros y contar con un monto adicional para solventar el costo de las primas futuras del Seguro.
Así, los beneficios inmediatos serían:
Reducción de la prima anual: Al subir el deducible, el costo de la prima anual disminuye.
Control sobre el gasto recurrente: Otorga la capacidad de gestionar mejor el monto que se paga regularmente por el seguro.
Conversión del gasto en ahorro: Se destina la diferencia de la prima a un fondo específico y si se es disciplinado, se genera un ahorro que respalde en caso de requerir atención médica en el futuro.
Contención de costos futuros: Se generaría un capital para solventar el costo futuro de la póliza de Gastos Médicos Mayores.
Al subir el deducible, no se sacrifica la cobertura principal de la póliza porque se van a conservar beneficios clave como: suma asegurada alta, coaseguro razonable y red hospitalaria sólida.
En otras palabras, esta decisión implica que se pueden absorber los gastos frecuentes, mientras se mantiene protección para eventos de salud catastróficos.
Muy importante: esta estrategia solamente es efectiva si el ahorro generado por la diferencia se separa y se respeta, es decir, debe destinarse exclusivamente al fondo de blindaje para la salud. Y otro comentario importante: es una estrategia a mediano y largo plazo.
¿Para quién sí es buena idea optar por un deducible alto?
Elegir un deducible alto en el seguro de gastos médicos mayores puede ser una estrategia adecuada para ciertos perfiles de personas.
Generalmente, es una buena opción para individuos o familias que cumplen con las siguientes características:
No presentan enfermedades crónicas activas y no han tenido siniestros grandes durante varios años, lo que indica estabilidad en su salud.
Poseen disciplina de ahorro, lo que les permite destinar la diferencia de la prima a un fondo especial.
Cuentan con un flujo estable de ingresos, lo que les da tranquilidad ante imprevistos.
Tienen la intención de conservar el seguro a largo plazo, haciendo sostenible la protección médica de calidad.
¿Para quiénes no es una buena estrategia optar por un deducible alto?
Elegir un deducible alto en tu seguro de gastos médicos mayores no siempre es la mejor decisión.
Esta modalidad puede resultar contraproducente para ciertos perfiles, especialmente para quienes están en las siguientes situaciones:
No ahorran la diferencia: El beneficio de la prima baja se pierde si no se tiene la disciplina de ahorrar la diferencia y se crea un fondo de emergencia o blindaje que cubra el deducible elevado en caso de un imprevisto o para el pago futuro de la prima del Seguro.
Viven al día: Cuando los ingresos apenas alcanzan para cubrir los gastos mensuales y no se cuenta con reservas suficientes, asumir un deducible alto representa un riesgo ante una emergencia médica, porque no se tendrían los recursos necesarios para cubrir el monto del deducible y acceder a la atención requerida.
Tienen padecimientos recurrentes costosos: Si ya se enfrentan enfermedades o condiciones que requieren atención médica frecuente y de alto costo, no hay posibilidades de subir a un deducible alto además de que puede resultar una carga financiera significativa.
Buscan subir deducible y además bajar la suma asegurada (doble golpe): Si además de incrementar el deducible, se reduce la suma asegurada, se expone a una doble desprotección si los gastos exceden la suma asegurada.
En estos escenarios, optar por un deducible alto sí puede volverse un riesgo, ya que se podrían enfrentar situaciones en donde la protección financiera del seguro no sea suficiente para cubrir las necesidades reales.
Por esto la importancia de antes de tomar decisiones, analizar la situación particular para definir qué camino debemos tomar para el futuro.
¿Qué opinas de esta posible estrategia? ¿Quieres que la valoremos?




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