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Rentas vitalicias ¿cómo para qué?



Cuando somos jóvenes es difícil imaginarnos a nosotros mismos en nuestra etapa de jubilación o retiro, porque nos parece que faltan muchos años para que eso ocurra. Quizás para quienes hemos rebasado la barrera de los 50 o 55 años esta visualización es más fácil porque sabemos que estamos más cerca de llegar a ese momento.


Sin embargo, no importa la etapa de vida en la que estemos, lo que sí importa es reflexionar si nos estamos preparando financieramente para vivir esos años sin complicaciones económicas. Podríamos pensar que para resolver lo anterior está el sistema de pensiones, pero ya no es así.


Si bien antes nuestros padres o abuelos vivieron una situación diferente, hoy podríamos hablar sobre dos factores que han cambiado la dinámica actual: la disminución de la tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida. Este gran cambio es un reto para el sistema de pensiones.


De acuerdo con la CONSAR, desde el 2020 México es un país “en envejecimiento” y para el 2035 por cada jubilado habrá solamente dos personas en edad activa. Cuando el sistema de pensiones comenzó en 1943 esta proporción era de 1 a 26.

Otro punto importante que considerar es “el reto de la longevidad” o no sé si debería llamarlo “el riesgo de la longevidad”. ¿A qué me refiero? A que conforme más tiempo de vida tengamos más recursos vamos a necesitar para vivirlos sin preocupaciones económicas, en años en donde el cuidado y la atención de la salud se vuelven esenciales.


Como sabemos, las pensiones son el beneficio económico que recibe una persona al momento de concluir su vida laboral, por cesantía en edad avanzada o vejez. Pero, no importa si estamos adscritos a la Ley 73 o la Ley 97, la realidad es que los recursos no van a ser suficientes y todos necesitaremos nuestro propio ahorro personal para el retiro. Y entre más tiempo tengamos de acumulación para esos años ¡es mejor!


Seguros de retiro con rentas vitalicias: una solución que no debe faltar


Pensar en generar los recursos suficientes para nuestra vejez nos podría llevar a diferentes alternativas para alcanzarlos; sin embargo, una que no debería faltar es un seguro de retiro o un plan personal de retiro (PPR). ¿Por qué digo lo anterior?


Porque estos instrumentos financieros nos ofrecen lo que otros no: la seguridad de una renta vitalicia. Esto es como decir un “seguro contra la longevidad”No importa cuánto vivamos, vamos a tener un ingreso mensual.


Por otra parte, nuestros ahorros están 100 por ciento disponibles a la edad de retiro. No hay minusvalías como en otros instrumentos financieros porque tienen una tasa mínima garantizada además de que podemos ahorrar en UDIs para protegernos de la inflación.


También podemos elegir compartirlos de por vida o heredarlos. Y durante el tiempo que estemos ahorrando ¡podemos deducirlos o diferirlos de impuestos!


Finalmente, al estar en una aseguradora contamos con un seguro por fallecimiento, uno por muerte accidental y la cobertura en caso de una invalidez total y permanente.


¿Cuál es mi conclusión? Que los seguros con rentas vitalicias son uno de los instrumentos de inversión más importantes que tenemos a nuestro alcance.


Leí una frase atribuida a George Foreman que me dejó claro lo anterior: “La cuestión no es a qué edad quiero jubilarme, sino con qué renta”.


Y tú ¿con qué renta te quieres jubilar?

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