Los monstruos (financieros) que se comen tu dinero


El Halloween y el Día de Muertos evocan lo sobrenatural: fantasmas, vampiros y zombis. Sin embargo, algunos no habitan en películas ni leyendas, sino en nuestras propias finanzas. ¿Lo habías pensado?
Estos monstruos son gastos que parecen pequeños, invisibles o inofensivos, pero que -poco a poco- reducen nuestra capacidad de ahorrar, invertir y construir patrimonio.
No todos adoptan la misma forma: algunos son hormigas; otros, fantasmas o vampiros; y, cuando se trata de deudas, pueden convertirse en zombis.
La buena noticia es que estos monstruos financieros tienen remedio.
El monstruo de los gastos hormiga
El primero y quizá más conocido es el gasto hormiga: pequeño, frecuente y aparentemente inofensivo. Incluye desde el café diario fuera de casa y los snacks hasta los pedidos a domicilio, las compras impulsivas, las aplicaciones y las propinas.
Una sola hormiga no parece peligrosa; el problema surge cuando cientos recorren tus finanzas cada día.
Su arma es la frecuencia y, por supuesto: la cantidad.
Cómo combatirlo: registra durante un mes todos esos pequeños gastos. No se trata de eliminarlos todos, sino de identificar cuáles realmente valen la pena y cuáles no.
El monstruo de los gastos fantasma
Está en tu estado de cuenta, pero casi nunca lo ves: suscripciones, plataformas, aplicaciones, membresías o servicios que sigues pagando, aunque ya no los utilizas. ¿Te suena la membresía del gimnasio al que ya no vas?
El gasto fantasma tiene una característica particular: no necesitas tomar una nueva decisión para seguir gastando.
La decisión del gasto fantasma ya la tomaste y se sigue cobrando sin que lo uses.
Su arma: la invisibilidad.
Cómo combatirlo: revisa tus cargos recurrentes y pregúntate: si hoy no tuviera este servicio ¿lo contrataría nuevamente? Si la respuesta es no, quizá sea momento de dejarlo ir.
El monstruo de los gastos vampiro
Este monstruo no te quita el dinero de golpe: lo succiona poco a poco.
Su arma: las fugas.
Por ejemplo: fugas de agua; puertas o ventanas que dejan escapar el aire acondicionado; luces encendidas sin necesidad; equipos conectados cuando no se usan; o un refrigerador ineficiente. Y éste a mí me asusta más: desperdicio de alimentos, compras la fruta y se echa a perder.
El vampiro financiero no necesita que compres nada. Le basta con que desperdicies.
Cómo combatirlo: haz una revisión y busca aquello que está consumiendo recursos sin generar valor.
El monstruo de los gastos zombi
Pensabas que ya habías terminado con él, pero sigue apareciendo cada mes. Aquí entran especialmente las deudas y los compromisos financieros.
Pagar solo el mínimo de la tarjeta de crédito puede prolongar la deuda durante años y acumular muchos más intereses de lo que imaginas.
Por otra parte, los meses sin intereses (MSI) si cumples las condiciones no generan intereses ordinarios, pero comprometen parte de tus ingresos futuros. Además, acumular compras a MSI también acumula tu deuda mensual.
El problema no es comprar a MSI. El problema es cuando tienes tantos pagos pendientes que una parte importante de tu ingreso ya está comprometida antes de que llegue a tu cuenta. ¡Trabajas hoy para pagarlo mañana!
Su arma: consumir hoy el dinero que todavía no has ganado.
Cómo combatirlo: antes de una nueva compra a crédito, hazte esta pregunta: ¿Cuánto de mi ingreso mensual voy a estar comprometiendo?
Hazle una “Noche de Terror” a tus finanzas
Una vez al año —o incluso cada seis meses— haz esta revisión a conciencia:
Fumiga tus hormigas: ¿En qué pequeños gastos se está yendo mi dinero?
Desaparece tus fantasmas: ¿Qué estoy pagando y no utilizo?
Aleja a tus vampiros: ¿Dónde estoy desperdiciando dinero?
Acaba con tus zombis: ¿Cuántos compromisos financieros tengo y cuánto de mi ingreso futuro está ya comprometido?
Después, actúa hoy mismo. No procrastines o terminarás convirtiéndote en el peor monstruo.
No necesitas vivir con miedo a gastar. Necesitas saber qué gastos merecen quedarse y cuáles están impidiendo que tu dinero trabaje para ti.
En estos meses de Halloween y Día de Muertos, antes de preocuparte por los monstruos de afuera, revisa los que pueden estar viviendo en tu estado de cuenta.
¡Qué escalofriante! ¿No crees?




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